
Detesto ser vulnerable. Me da rabia sentirme triste. Y me entristece no poder contárselo a alguien.
Así que escribo porque es la única forma que conozco para no hacer daño a nadie.
Pero si lo pienso bien, tampoco puedo escribir todo lo que quisiera; al menos, no como me gustaría hacerlo. Con el alma pa’ fuera. Y no es que no lo haga cuando dejo algo por aquí, o en mi otro blog, o incluso en los comentarios que voy dejando a esa gente que apenas conozco, pero con la que tantas veces me entiendo. No. Quizá sea por el mismo motivo por el cual no les cuento nada a los que sí tengo a mano. Para llorar, ya lloro yo sola.
Un grito.Eso. Pegaría un grito, a ver si de una vez por todas esta puñetera tristeza se mezcla con el viento y con el mar.
Me siento rara, extraña. Como si saliese de mi cuerpo y me estuviese mirando desde arriba. Eso. Que no soy yo. Que me cuesta reconocerme si echo la vista atrás y no me veo en absoluto si la echo para adelante. Es como un ir dando tumbos a ninguna parte y eso me cuesta tanto… necesito estabilidad. Sin ella, yo no soy yo.
Tampoco sé lo que quiero y eso me mortifica. Más que a mí, a mi gente, a la que sí sabe lo que quiere. Y lo peor es cuando te dicen que lo tienes todo y una no sabe qué cojones es ese todo. Y asientes con la cabeza y se lo niegas con el pensamiento. Explicar lo que no quiere que se sea explicado es harto difícil.
Releo lo escrito. No es que no sepa lo que quiero. Es que no quiero arriesgar. Y perder. Y volver a quedarme vacía. Pero eso lo pienso hoy, porque mañana me levantaré con la convicción de que el que no arriesga, no tiene nada en la vida. Y yo, según me dicen, lo tengo todo.
Hay que ver…
Un día. Como mucho, dos. Después volveré a ser yo. La misma Pati de siempre. Con la sonrisa dibujada en mi rostro, como dice mi madre. Con esa risa que contagia a los vecinos de mesa.
La que escucha, la que apoya, la que aconseja poco, la que cuida, protege y mima al que necesita cuidados, protección y mimos…. Pero hoy, hoy yo no estoy.
Detesto ser tan vulnerable y lamento mucho tener que escribirlo.