Fragmentos Quebrados*
Sábado, Marzo 29th, 2008Me llevo el coche! -gritó Carmen en el umbral de la puerta.
Acto seguido se escuchó un portazo que sustituía a un simple como inexistente adiós. Estaba harto de tanta gilipollez, harto de aguantar sus desplantes y su puta arrogancia. Tenía que ponerle un punto y final a esta historia.
Se levantó de la cama y se dirigió a la cocina dispuesto a prepararse un café bien cargado. Nada de tés insípidos y malolientes que a ella le gustaba tomar y que a él le producían hasta arcadas cuando la besaba. Enchufó la cafetera, cogió su taza del tercer estante y de pronto la vio.Una nota. Se quedó inmóvil, con la nota en su mano derecha sin poder apartar la vista de ella. Permaneció varios minutos en esa posición hasta que el ruido de la taza al estrellarse contra el suelo le despertó de su improvisado letargo. Al instante le embargó un sentimiento de incredulidad y de éste pasó a un estado de pesadumbre en cuestión de segundos.
Rápidamente corrió a la habitación, cogió la ropa del día anterior y se vistió tan rápidamente como fue capaz. “Quizá todavía pueda alcanzarla”, se dijo esperanzado. Ni siquiera cerró la puerta al salir.Corrió como quien corre perseguido por el diablo y a punto estuvo de estamparse de bruces con la vecina del 1°A que, apabullada, le dio justo el tiempo de apartarse a un lado. Ni siquiera se disculpó por el atropellamiento.
Ya en la calle, miró a diestro y siniestro esperando hallar una silueta enfundada en un abrigo rojo pasión. Súbitamente, la vio. Corrió desesperado hacia ella cuando algo le hizo detenerse en seco; algo que no esperaba ver, que hubiese deseado no haber visto. Ni siquiera tuvo tiempo de aplacar su furia.Con los puños cerrados y aferrado al secreto, dio media vuelta y regresó al portal. Subió las escaleras hasta llegar a la azotea y con los ojos cerrados, se lanzó al vacío. Ni siquiera le dio tiempo a apagar la cafetera.
* Fragmentos Quebrados fue el relato con el que, por primera vez, me inscribí a un concurso. Se alzó con el 2° Premio