Permítanme que les presente…
Sábado, Noviembre 8th, 2008
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que de veras siente.Y quienes leen lo que escribe,
sienten, en el dolor leído,
no los dos que el poeta vive,
sino aquél que no han tenido.Y así va por su camino,
distrayendo a la razón,
ese tren sin real destino
que se llama corazón“Autopsicografía”
Fernando Pessoa“
Mi amigo el Poeta siempre estuvo convencido de que las desgracias se descuelgan de las miradas y el miedo sólo es humor negro de la mayor calidad:
- No es con los ojos que debemos observar-, solía decirme en los atardeceres cuando el martes empezaba a ser devorado por el miércoles en ese otro mundo donde nos encontrábamos. Un mundo diferente donde no había que pensar y se podía vivir sin horarios fijos, al azar de los encuentros y de la suerte.
Mi amigo el Poeta y yo charlábamos por necesidad. Él porque además de poeta, era filósofo; yo, por ignorancia. El caso es que, un buen martes, le pregunté si él sabría escribir una carta de amor. Y no es que yo estuviese enamorado, que no. Fue el verlo tan cansado de trabajar, tan deplorable en su hastío, que se me ocurrió esa idea tan absurda.
- Todas las cartas de amor son ridículas-, me contestó con esa voz pausada de los filósofos. -Pero, si hay amor, es lógico que sean ridículas-, sentenció.
Me llegó un silencio suspensivo mientras sus ojos se perdían en el interior de sus reflexiones y sus nostalgias. Fue entonces cuando mi amigo, el Poeta, el Filósofo, recordó que muchos miércoles atrás, también fue mi amigo el Fingidor.
“
