Odio versus Curiosidad…
Diciembre 2nd, 2008
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La primera vez que Marta sintió odio, no supo encajarlo. Supuso que, como todos los sentimientos enrevesados, no se componía de una sola delación, sino que eran capítulos arrancados de una novela que había que enlazar.
No afrentó al odio, sino que dejó que creciesen sus raíces y se desmembrasen por el alma y para cuando quiso darse cuenta, ya era demasiado tarde.Esa mañana se despertó con el aleteo del viento chocando con las contraventanas. Llovió durante la noche y poco a poco se había ido levantando ese oscuro viento del norte.
Se levantó de la cama y se acercó a la ventana. El jardín estaba completamente cubierto de una suave luz otoñal. Odiaba esa luz. Le recordaba ese punto que marca el límite fronterizo de la felicidad. Y Marta no quería ser feliz.Mientras lo pensaba, sus manos acariciaron el error más grande de su vida.
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